Desnudándome el alma

EL ALMA AL VIENTO

A veces necesito dejar escrito lo que pasa por mi mente. Es parte de mi manera de resolver y poner fin a los enredos que me hacen difícil continuar con mi avance personal.

Soy obesa desde hace muchos años, he alcanzado niveles de obesidad mórbida muy altos y, como todos los que tenemos cualquier desorden alimenticio, tengo necesidad de limpiar el corazón de las cargas que entorpecen mi crecimiento como persona y mi equilibrio emocional.

Quiero compartir con vosotros parte de esos pensamientos que me rondan la cabeza y que pongo sobre el papel a modo de terapia. Espero que con ello, os motive a buscar un método positivo para despejar vuestras mentes y vuestros corazones de las cosas negativas.

Cuando desde la infancia tienes un desorden alimenticio, como es el caso de la obesidad o cualquier otro similar, la mente se protege. Todos vosotros podréis haceros una ide a de mis miedos, de mis demonios y de mis dolores.

Hoy he decidido desnudarme, ante todos vosotros, para que me veáis, sin nada que proteja el pudor de mi alma.

El alma al descubierto es un gran tributo que pago gustosa, porque este proyecto es mi sueño. Tengo que ser transparente, para  los que estáis al otro lado leyendo estas letras,  porque ¿qué motivador sería aquel que miente?.

Compartir la vida es complejo y en este proyecto yo he decidido desnudar mi alma. Es complicado porque toda mi vida la he protegido con mil corazas. Es tan frágil que me arrebata el miedo de que me dañen.

Los que pasan por trances similares a los que he vivido, debido a los desordenes alimenticios o emocionales saben por experiencia, hasta que punto estamos heridos.

No sé si débil o cobarde, pero tengo claro que no soy la roca que todos pretenden que soy. Cada día se tambalean los muros de mi fortaleza y ahora he decidido bajar el puente levadizo y dejar el camino abierto para que todos me conozcan.

La introversión y la timidez que acompañan a mi desorden alimenticio me hacen encerrarme en mi misma. Aunque todos los que me ven de puertas para fuera piensan que soy extrovertida y abierta, nada mas lejos de la realidad. Aún late en mí el corazón de la niña infinitamente tímida a la que todo le angustiaba, porque los complejos me hacían sentir vergüenza. Desde muy joven, apenas con 10 o 12 años, la obesidad me hacía vivir encerrada en mi misma y cubierta por una armadura, que no dejaba romper prácticamente a nadie.

Pasan los años y la vida supone un duro cambio. No sabemos reaccionar en muchos de los trances que hemos de superar. A mi me puso situaciones en las que creé una máscara a juego con mi coraza. Aparentemente abierta, espontánea y por dentro igual de tímida que cuando era una niña.

Yo os cuento mi verdad. Puede que no sea igual a la de otros, pero para mi es la que vale y, desde mi experiencia, tiendo la mano para que aquel que la necesite la coja y se sujete. No caeréis si os tengo cogidos, porque voy a poner todo mi empeño en protegeros, Mi alma por vuestra alma, ese es el trato.

¡Os enseño mi alma para proteger la vuestra!.

Buen trato.

 

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